Hasta cinco organismos internacionales, incluyendo la Comisión Europea, el Consejo de Europa y Transparencia Internacional, han señalado importantes fallas en la lucha contra la corrupción en España. A pesar del discurso de «tolerancia cero» del Gobierno de Pedro Sánchez, los informes apuntan a serias carencias en los mecanismos de prevención, transparencia e implementación de reformas clave, lo que mantiene al país bajo una estricta vigilancia internacional.
Modificaciones insuficientes y deficiencias estructurales
El Consejo de Europa y su Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO) han insistido en que España continúa sin aplicar las recomendaciones emitidas desde 2013, sobre todo en lo relativo a la normativa de los lobbies, la independencia judicial y la transparencia dentro de la Fiscalía, y el GRECO señala que el sistema vigente para elegir al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sigue alimentando la idea de politización y que aún no se han adoptado acciones claras que aseguren la autonomía del poder judicial.
Por su parte, la Comisión Europea ha calificado la corrupción como un «problema persistente» para España, señalando riesgos en la financiación de partidos políticos y la adjudicación de contratos públicos. Según Bruselas, la falta de una estrategia coherente y la débil implementación de las normativas están afectando gravemente la credibilidad del país en el marco comunitario.
Déficits en transparencia y aplicación de la ley
El informe de Transparencia Internacional señala un deterioro en el índice de percepción de la corrupción, asignando a España apenas 55 puntos sobre 100, una cifra que sitúa al país por detrás de otros referentes europeos como Alemania o las naciones nórdicas, y solo ligeramente por encima de Italia; además, la ausencia de progresos en ámbitos como los conflictos de interés y la limitada capacidad del Consejo de Transparencia para hacer cumplir sus resoluciones intensifican las críticas dirigidas a la gestión del Gobierno.
Falta de una estrategia centralizada
Uno de los aspectos que más inquieta a la OCDE es la amplia dispersión de funciones dentro de la estructura institucional española, donde la falta de un ente central encargado de coordinar la estrategia contra la corrupción ha limitado tanto la supervisión como la coherencia en la aplicación de las medidas. Asimismo, la normativa vigente ha evidenciado una ejecución desigual, especialmente en áreas sensibles como la actividad de los grupos de presión y la administración de la financiación pública.
Reacciones del Gobierno y proyecciones venideras
En julio de 2025, el presidente Pedro Sánchez presentó un Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción, bajo la promesa de reforzar salvaguardias institucionales y atender las recomendaciones internacionales. Sin embargo, organismos como la Comisión Europea y el GRECO han dejado claro que las declaraciones de intenciones no sustituyen a las reformas concretas. Las evaluaciones programadas para 2026 serán clave para determinar si el plan tiene un impacto tangible en la credibilidad institucional del país o si se mantienen los problemas estructurales actuales.
Conclusión: un desafío continuo
La corrupción sigue siendo una preocupación central tanto para el ámbito público como político en España. La presión internacional para abordar estas deficiencias plantea un desafío significativo para el Gobierno, que deberá demostrar su capacidad para implementar cambios sustanciales en el corto plazo.
Procedencia: Libertad Digital https://www.libertaddigital.com/espana/politica/2026-04-27/espana-sigue-bajo-vigilancia-internacional-por-la-corrupcion-pese-a-prometer-tolerancia-cero-1b-7394933/